Política caudillista: ¿En qué otro país en el mundo se ve esto todavía, un presidente y un gabinete viajando por todo el país repartiendo personalmente cajas navideñas a familias que el mismo gobierno tilda de "bajos ingresos económicos"?
Pero bueno, ese no es el tema. El objetivo de este post es compartir tres puntos que surgieron ayer después de una conversación con mi hermana más grande.
El primero está bajo la propuesta de Dominicardiograma de Mario pero me parece que puede hacerse desde ya y que debería hacerse desde ya. La idea es la no-novedad de un portal en línea donde podamos seguir el historial de nuestros legisladores; otra forma de vigilar nuestro patrimonio. ¿Cuáles leyes el/la diputad@ equis aprobó? ¿Cuáles leyes rechazó? ¿Con quién hizo alianzas?, etc. Esa información es necesaria para poder votar conscientemente, una práctica casi desconocida en la isla. Voy a tener que aprender por mi cuenta cómo hacer la página que quiero, pero hay que hacerlo, definitivamente. Ese seguimiento, ese "ta' fichao'" es una forma de decirles que los estamos viendo de cerca y de exigir respeto y un poco más de transparencia a la hora de manejar nuestros impuestos.
El inciso b de ese primer punto es que tenemos que buscar cobertura de la prensa internacional para nuestras políticas nacionales. Es en serio. De nuevo, hay que dejarle claro a nuestros funcionari@s que les estamos viendo desde dentro y que les están viendo desde afuera. Vivir en un país con fronteras (más de una) y mejor aún, fronteras "de importancia", cambia un poco cómo se manejan las cosas, para bien. El hecho de no tener vecinos que se enteran de nuestros chismes y a quienes por lo menos tengamos que darle la cara permiten mucha más desfachatez. Creemos fronteras* virtuales entonces, fronteras que nos ayuden a tener vergüenza.
El segundo punto es que Leonel ha tenido una imagen casi inmaculada siempre. La gente piensa en Hipólito y en Leonel como dos opuestos absolutos. Leonel, con su "Por más que brinquen y pataleen no lograrán 4% PIB" es otro Hipólito más. Mi gente, es a la clara que le está diciendo al pueblo que su voz no es importante. Que nosotros, los votantes; que nosotros, a quienes ellos sirven NO TENEMOS EL DERECHO, NO TENEMOS QUE BUSCAR NADA CUESTIONANDO LAS DECISIONES QUE ELLOS TOMAN PARA NOSOTROS. En serio, a quien esa frase no le cause repugnancia total es porque a) es el mismo Leonel Fernández o b) no entendió la magnitud del asunto. Hipólito se burló de este país. Disparate tras disparate, corrupción tras corrupción. El problema está en que las metidas de pata de Leonel no causan risa, que si así fuera, todo el mundo se recordara de ellas. Estos partidos mayoritarios NO SIRVEN. "Por más que brinquen y pataleen no lograrán 4% PIB". Barbaraso. Qué frágil nuestra democracia. El resumen de mi punto: lo siento, puede sonar amarillista y no es lo que busco pero... ridiculicemos también a Leonel. La gente tiene que darse cuenta de que este pana no es un rey enviado del cielo. Es otro abusador más pero empaquetado más amigablemente. YO NO QUIERO VOTAR POR EL PLD O EL PRD. YO TOY JARTA DE ESA GENTE. YO TOY JARTA E INDIGNADA.
El tercer y último punto es que ahora es que me estoy enterando del ascensor que Melanio Paredes hizo para llegar directamente a su despacho. Yo no voy a decir más de ahí porque me parece que este post es una queja gigantesca más que otra cosa pero en serio, ¿en serio?
*jajja, "crea fronteras". En algún lugar, todos los autores de libros de auto-ayuda están sintiendo un inexplicable sabor amargo en su boca.
Carmen es una persona que cuando habla casi no articula pero que sí gesticula mucho. Le interesa mucho el tema del cambio social aunque su haraganería y sus deseos ocultos de pertenecer a un grupo pseudo-intelectual francés de inicios de siglo limiten sus acciones para lograrlo a simples entradas en un blog.
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sábado, 18 de diciembre de 2010
martes, 21 de septiembre de 2010
Más allá de la protesta
Tercera y última entrada del día, así si dejo todo listo ya.
Me alegra mucho la toma de conciencia entre algunas partes de la juventud dominicana y de la visión revolucionaria que ha adoptado mucha gente. Pero esas palabras se están usando muy a rienda suelta. Aunque revolución no signifique necesariamente violencia, sí implica un tipo de acción súbita hacia un objetivo específico. Revelarse y buscar cambios "contra los males de la sociedad dominicana" es muy vago en esencia y dejarle esa tarea a los "jóvenes" le quita la responsabilidad a una gran parte de la población.
Los famosos males de la sociedad dominicana son muchos y están muy arraigados en nuestra estructura. Por eso el cambio no está solamente en manifestaciones, grafitis, estatus de facebook y (bueno, lo admito) en entradas de blog. El cambio está en los grupos que deshacen el tremendo disparate que la cúpula permite en la base; en reestructurarnos, que no hacemos nada reclamándole a autoridades sordas y ciegas si somos pocos, fácilmente distraibles y con un listado de exigencias tan amplio que abarca todo y nada.
El asunto está en que ya hay que hacer más que dar a conocer problemas. Ahora debemos darnos cuenta de que estamos tan mal que también necesitamos crear nosotros mismos las soluciones. No es dejar el mal impune, es darse cuenta de que el cambio necesita un empujón más grande del que quisiéramos. Nuestro país no tiene todavía una democracia tan desarrollada que lo único que necesitemos sea hacer manifestaciones. Por ejemplo, los grupos de protesta pueden también crear programas de educación, de reforestación o de limpieza*. Pueden hacerse grupos regionales que se encarguen de ciertas tareas en cada parte del país. Se puede iniciar una campaña informal invitando a la población a que ceda el paso, a que sea más amable, etc. En fin, lo que se llama en inglés un grassroot movement, el movimiento que empieza con comunidades pequeñas y que se va haciendo cada vez más y más grande.
Repito, son demasiadas cosas por cambiar. Dividamos las tareas pero trabajemos en conjunto. Me encantan las historias de revolución pero hay que aceptar que en Latinoamérica por lo menos, el modelo no ha sido muy fructífero. Quizás es que le haga falta otro flanco, otro grupo que actúe y cambie por sí mismo eso que tanto se denuncia.
* Totalmente posible. Tengo que empezar a reclutar gente.
Me alegra mucho la toma de conciencia entre algunas partes de la juventud dominicana y de la visión revolucionaria que ha adoptado mucha gente. Pero esas palabras se están usando muy a rienda suelta. Aunque revolución no signifique necesariamente violencia, sí implica un tipo de acción súbita hacia un objetivo específico. Revelarse y buscar cambios "contra los males de la sociedad dominicana" es muy vago en esencia y dejarle esa tarea a los "jóvenes" le quita la responsabilidad a una gran parte de la población.
Los famosos males de la sociedad dominicana son muchos y están muy arraigados en nuestra estructura. Por eso el cambio no está solamente en manifestaciones, grafitis, estatus de facebook y (bueno, lo admito) en entradas de blog. El cambio está en los grupos que deshacen el tremendo disparate que la cúpula permite en la base; en reestructurarnos, que no hacemos nada reclamándole a autoridades sordas y ciegas si somos pocos, fácilmente distraibles y con un listado de exigencias tan amplio que abarca todo y nada.
El asunto está en que ya hay que hacer más que dar a conocer problemas. Ahora debemos darnos cuenta de que estamos tan mal que también necesitamos crear nosotros mismos las soluciones. No es dejar el mal impune, es darse cuenta de que el cambio necesita un empujón más grande del que quisiéramos. Nuestro país no tiene todavía una democracia tan desarrollada que lo único que necesitemos sea hacer manifestaciones. Por ejemplo, los grupos de protesta pueden también crear programas de educación, de reforestación o de limpieza*. Pueden hacerse grupos regionales que se encarguen de ciertas tareas en cada parte del país. Se puede iniciar una campaña informal invitando a la población a que ceda el paso, a que sea más amable, etc. En fin, lo que se llama en inglés un grassroot movement, el movimiento que empieza con comunidades pequeñas y que se va haciendo cada vez más y más grande.
Repito, son demasiadas cosas por cambiar. Dividamos las tareas pero trabajemos en conjunto. Me encantan las historias de revolución pero hay que aceptar que en Latinoamérica por lo menos, el modelo no ha sido muy fructífero. Quizás es que le haga falta otro flanco, otro grupo que actúe y cambie por sí mismo eso que tanto se denuncia.
* Totalmente posible. Tengo que empezar a reclutar gente.
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